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Explicación y justificación
La legitimidad de la acción estatal deriva del consentimiento de los gobernados.
En una democracia, esto significa que los gobiernos están obligados por las constituciones, las leyes nacionales, la separación de poderes y, sobre todo, por los derechos inalienables del individuo.
Sin embargo, en los últimos tiempos hemos asistido a una evolución preocupante:
Gobiernos que hacen caso omiso de la soberanía nacional -en referencia a las “amenazas globales”-.
Celebran tratados con organizaciones internacionales sin control parlamentario.
Se comprometen a adoptar medidas que afectan a pueblos enteros sin obtener su consentimiento.
Pero ningún mandato -ni el de un ministerio de sanidad, ni el de una organización mundial- autoriza jamás la imposición de medidas coercitivas universales a los individuos.
De qué se trata realmente
Compulsión significa:
- Vacunación obligatoria bajo amenaza de exclusión social y profesional
- Pruebas o máscaras obligatorias independientemente de la evaluación individual de riesgos
- Prohibiciones de viaje o de reunión por entradas digitales
- Cuarentena o restricciones de acceso sin orden judicial
- Vigilancia de la salud con sistemas de datos centralizados
Si tales medidas no son controladas por los parlamentos nacionales, sino coordinadas y aplicadas a nivel mundial,
surgirá una dictadura transnacional sin respaldo democrático.
Nuestra posición
We2030 dice:
Ningún gobierno -ni individual ni colectivamente- tiene derecho a imponer medidas coercitivas globales a millones de personas sin libertad de elección individual, sin consulta, sin codeterminación.
No existe ninguna “excepción global” que derogue los derechos fundamentales.
El derecho internacional no está por encima de la dignidad del individuo.
Ningún gobierno del mundo puede introducir medidas coercitivas globales.
Quienes lo permiten no crean protección, sino un sistema de paternalismo global.


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