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Explicación y justificación
La historia de la humanidad es también la historia de la violencia, y de su monopolización.
Durante siglos, los Estados se han apropiado del monopolio exclusivo del uso de la fuerza alegando que querían garantizar el orden, la seguridad y la estabilidad.
Pero, en realidad, se ha abusado una y otra vez de este monopolio del uso de la fuerza:
Para oprimir, para disciplinar, para contrainsurgir, para guerrear… contra otros pueblos y contra los propios.
Fue precisamente en los años a partir de 2020 cuando esta verdad se hizo visible, de forma dolorosa, pero inequívoca:
Unidades de policía golpeando a manifestantes pacíficos.
Militares desplegados contra su propio pueblo.
Amenazas de castigo contra médicos, profesores, padres de familia.
Tribunales que se situaban de forma protectora ante el poder, no ante el pueblo.
Y todo ello en nombre de la salud, el orden, la protección.
Pero, ¿quién protege al pueblo de un Estado que se extralimita?
La lección de la historia
En los países en los que el pueblo también podía defenderse físicamente -como en EEUU con su Segunda Enmienda-,
los gobiernos se mantuvieron más comedidos.
El Estado sabía que ya no debía oponerse al ciudadano como enemigo.
Porque el arma que podría subyugarlo no sólo está en manos del poder, sino también en manos del soberano.
Lo que hay que cambiar
Un nuevo contrato social para un futuro pacífico no debe basarse en el monopolio del Estado sobre el uso de la fuerza -
sino en la responsabilidad de los ciudadanos libres.
- El Estado no debe poseer armas para atacar a su propio pueblo.
- Pero los ciudadanos pueden y deben tener derecho a protegerse a sí mismos, a su familia, a su comunidad y a su país, incluso contra un gobierno prepotente si es necesario.
- Porque sólo son libres los que pueden defenderse.
Nuestra posición
We2030 dice:
La violencia no debe proceder nunca más del Estado.
Sólo debe proceder del pueblo, no como un ataque, sino como la última línea de defensa contra la injusticia.
Exigimos el fin del poder armado estatal - y la devolución de la responsabilidad a la sociedad libre.
No para provocar la violencia, sino para hacerla innecesaria.
Porque ningún régimen será prepotente si sabe que el poder reside en el pueblo - no sólo sobre el papel, sino también en la realidad.
Tesis 95: La violencia no debe emanar nunca más del Estado, sino sólo del pueblo.
Porque sólo un soberano armado es un soberano verdaderamente libre.


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