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Explicación y justificación
La salud no es una tarea estatal en el sentido de control, sino una decisión y una responsabilidad personales. Está indisolublemente ligada a la libertad, la autodeterminación y la confianza. Cada persona es única: en su cuerpo, sus experiencias, sus riesgos, su biografía.
Por tanto, la salud no puede planificarse centralmente ni crearse por la fuerza.
Y, sin embargo, actualmente estamos experimentando cómo, con el pretexto de la protección de la salud, se ejerce cada vez más vigilancia, paternalismo e incapacitación, sobre todo mediante la introducción del historial electrónico del paciente (EPR).
El verdadero significado de la salud
La salud no se crea por orden, sino por:
- dieta sana y ejercicio,
- estabilidad mental y relaciones sociales,
- decisiones de libre terapia y responsabilidad personal.
Ninguna ley, ningún sistema ni ningún expediente pueden sustituirlo.
El Estado puede hacer recomendaciones, facilitar el acceso a la información, apoyar a las profesiones médicas, pero no debe instrumentalizar el cuerpo, los pensamientos o las decisiones del individuo.
¿Qué ocurre cuando el Estado quiere imponer la sanidad?
- Las obligaciones de vacunación, los tratamientos obligatorios, los requisitos de máscaras o pruebas desempoderan al individuo.
- Ignoran la individualidad médica y destruyen la confianza en las relaciones médico-paciente.
- Se estigmatiza o margina a las personas que deciden lo contrario por buenas razones.
La coacción no genera confianza, sino resistencia, miedo y daños psicológicos a largo plazo.
El peligro digital: el expediente electrónico del paciente (ePA)
La introducción de la ePA se vende como un progreso, pero es un ataque masivo a la intimidad, la libertad terapéutica y la confidencialidad médica.
¿Por qué es peligrosa la ePA?
- La centralización de los datos sanitarios sensibles hace que los ciudadanos sean transparentes: para las compañías de seguros médicos, las autoridades, la industria farmacéutica y las empresas tecnológicas.
- Los derechos de acceso de terceros (incluso sin consentimiento informado) socavan el secreto médico.
- Se suprime de hecho la voluntariedad: toda persona que no se oponga activamente queda automáticamente registrada.
- Los datos pueden utilizarse contra las personas: para la categorización arancelaria, la medicación obligatoria, el control social o, en el peor de los casos, para eliminar las voces críticas.
- En la dictadura de la salud digital, la salud se está convirtiendo en una mercancía de datos, y las personas en un recurso explotable.
Nuestra comprensión de la salud
We2030 significa:
- Educación en lugar de paternalismo
- Responsabilidad personal en lugar de vigilancia
- Libertad terapéutica en lugar de normalización
- Protección de datos en lugar de cobertura total
La salud pertenece a las personas, no al Estado.
Nuestra posición
La salud es un ámbito de la vida sensible y profundamente personal. Cualquiera que ejerza coacción en este ámbito -ya sea física, psicológica o digital- está cruzando una línea roja.
Por eso decimos no a las historias clínicas electrónicas sin consentimiento explícito.
No a la estandarización médica.
No a la dictadura de la sanidad digital.
Porque:
La salud no se puede forzar, es una responsabilidad individual.


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